Piedras en la mochila: la familia… ¿bien, gracias?

  • ¿Cómo que vas a dejar tu trabajo para montar tu propio negocio? ¡Estás loco! ¿Sabes lo arriesgado que es eso?
  • ¿Dices que vas a dejarle? ¡Pero si es un buen hombre, trabajador, responsable, buena persona! ¡Cómo se te ocurre!
  • Necesito que me vuelvas a prestar dinero, no me lo puedes negar, soy tu hermano.
  • Ya sé que tienes tu propia familia, pero deberías pasar más tiempo con papá, está mayor y te necesita.

Puede parecer un tema polémico considerar que la propia familia te coloca piedras en la mochila, pero en mayor o menor medida, en unos hogares más que en otros ¿quién no ha tenido la sensación de que si no llega a hacer caso de sus padres, abuelos, hermanos, incluso primos, hubiera actuado de forma diferente en alguna que otra encrucijada de su vida?

En consulta he visto casos muy dramáticos de personas que siendo maltratadas y/o abusadas por familiares muy cercanos siguen teniendo cargo de conciencia si se alejan de ellos por su propia supervivencia. Intentan reconciliarse y tragan carros y carretas esperando que ese individuo, que en teoría tenía que quererles con el argumento de la genética común, cambie de actitud y pase de despreciarles a darles el cariño que tanto creen necesitar. Es tan fuerte el mito de “la familia siempre está de tu lado” que algunas personas no son capaces de ver que los están tratando mal y/o se están aprovechando de ellos y niegan la evidencia, culpándose a sí mismos si no los quieren. Pueden llegar a pasar por dificultades económicas por prestar dinero a un hermano que quiere darse un capricho, dejar de atender a su pareja por cuidar de sus padres y quedarse sin amigos porque en su casa consideran que “no son buenos para él/ella”.

Sin llegar a esos extremos, podemos reconocer esa especie de Pepito Grillo que nuestros padres nos meten en la cabeza desde niños para que seamos responsables y no hagamos locuras tales como dejar un empleo fijo por convertirte en emprendedor o seguir con la misma pareja aunque no te sientas feliz. Me llama mucho la atención que, a pesar de que cuando hay una separación, la familia, por lo general, tira para “la sangre”, y se ponen de parte de su familiar delante de su ex pareja, cuando hablan a solas con él/ella no dejan de criticar y echarle la culpa de la ruptura, a veces incluso cuando le han dejado, diciendo que si no le quieren es por su forma de ser.  Y eso duele… Si es cierto el refrán de “quien bien te quiere te hará llorar” probablemente hayan corrido ríos de lágrimas por la incomprensión familiar.

Dicen que donde hay confianza da asco ¿y dónde hay más? Con la familia, por supuesto. Vuelvo a las etiquetas: como te hayan colgado la de “irresponsable” “culo de mal asiento” “inconstante” o similar, vas listo. Te van a llover críticas por todos los lados, aunque tengas muy claro cómo enfocar tu futuro laboral y/o sentimental. Recuerda que tienes derecho a ser un bicho raro incluso para los más cercanos. Ellos no van a vivir tu vida, la vas a vivir tú. Nadie escarmienta en cabeza ajena, así que si te equivocas, es tu error, y tienes derecho a aprender de él.

Y si en tu infancia te lo han hecho pasar muy mal… pasa página. El pasado no cambia y las personas tampoco si no quieren hacerlo. Si has intentando hablar con quien te hizo daño y no quiere escucharte, no tengas cargo de conciencia por seguir adelante con tu vida: te lo mereces.

 Familia

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