LOS 7 PECADOS CAPITALES. LA SOBERBIA: ¿LA TENGO QUE SOPORTAR?

Este es el pecado que nos desespera a todos ¿verdad? Sobre todo cuando:

–   En una ventanilla te tropiezas con un funcionario que parece no haber visitado el baño por la mañana.
–   El jefe te dice “porque yo lo ordeno”.
–   Tu pareja espera que te pliegues bajo la suela de su zapato por una supuesta ofensa.

La soberbia a veces se confunde con el orgullo. Pero no son exactamente lo mismo. La RAE aporta dos definiciones que lo aclaran:

  1. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
  2. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.

La soberbia va más allá del orgullo porque implica creerse por encima de los demás e incluso despreciar. Así que si el orgullo mal llevado puede convertirse en una piedra en la mochila, la soberbia es más peñón que Gibraltar, pero éste no siempre la carga uno mismo sino que se la encasqueta a los demás. Para evitar los conflictos, solemos tener que soportar a estos personajes. Por ejemplo:

– En el trabajo: jefe, compañeros, clientes…
– Con la familia (cuñados que deberían estar prohibidos por ley…)
– En la universidad/instituto/colegio: profesores, compañeros, delegados…

A veces no te das cuenta de que te estás encontrando con un soberbio y lo sigues aguantando aunque no tengas por qué. Sigo poniendo ejemplos:

– El empleado amargado. Te lo puedes encontrar en un banco, en un ministerio, en la universidad…
– El tendero antipático que te endilga el tomate pocho y si se te ocurre decirle algo se mosquea.
– Ése al que tanto le gusta llamar la atención en tu grupo de amigos y se dedica a tomar el pelo a los demás para “hacer la gracia”.

Si estás tragando con estos personajes, di ¡basta!. Si vas a una ventanilla, el trabajo del que está al otro lado es atenderte, no eres tú quien está a su servicio, sino él al tuyo. En cuanto al tendero, peor aún: tú eres el cliente, y no es que el cliente siempre tenga la razón, pero cuando menos te tienen que tratar con respeto si es que quieren que su negocio funcione. Y respecto al “prota” de tu grupo de amigos, que los demás le rían la gracia no implica que tú tengas que hacerlo. Es más, lo que hace que este tipo de personas se conviertan en soberbios es tener un público que les aplaude, como a los políticos en el congreso, aunque se repitan una y otra vez y digan estupideces que además pueden herir a otras personas. A veces es necesario que alguien rompa esa dinámica de seguirles el rollo para que los demás despierten, así que si no quieres seguir siendo una oveja más del rebaño ¡ládrale!

El origen de la soberbia, como en el caso del orgullo y tantas otras características de la personalidad, suele fraguarse en la infancia cuando los padres se empeñan en hacerte creer que eres superior a los demás, porque estás hecho de otra “pasta” o tienes más “clase”, pero también puede aparecer ya siendo adultos. Hay un refrán muy sabio que dice “nunca sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió”. Seguro que más de uno conoce a alguien que era humilde hasta que empieza a ganar dinero, se compra un coche carísimo y un chalet y parece que le cambia la personalidad. Es esa soberbia que nos están publicitando en los anuncios de loterías, y ese mundo de lujo que nos venden como la mejor forma de disfrutar porque nos sirven, nos atienden, nos miman… aunque sea por dinero. Y nos hacen creer que la mejor recompensa a nuestro esfuerzo, a nuestra dedicación, a nuestro trabajo es… APARENTAR. Ni más, ni menos.

Que el dinero no da la felicidad no es una frase hecha, es real. Hay estudios sobre afortunados a los que les toca la lotería que lo pierden todo y acaban peor que antes de ser millonarios. Pero los soberbios los dejo para el siguiente artículo. Ahora quiero referirme a los que sufrís la soberbia: puede que no la estéis viendo, pero si sentís que una persona os absorbe, os manipula, y siempre estáis haciendo lo que él/ella dice, es que tenéis un soberbio al lado. Si queréis reconocerlo y saber cómo hacer que deje de haceros la vida imposible, acudid a la consulta de un psicólogo. Somos expertos reconocedores de soberbios jejeje 😉

soberbia-red

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6 pensamientos en “LOS 7 PECADOS CAPITALES. LA SOBERBIA: ¿LA TENGO QUE SOPORTAR?

  1. Soberbia entrada de Blog… No todas las acepciones de soberbio son malas… buenoo ¡vale! es buscarle tres pies al gato. También me encanta leerte Eva. Clara y concisa en tus explicaciones. Un placer.

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