Deporte

NO SOY CAPAZ

No soy capaz de imaginarme el inmenso dolor que se produce cuando recibes esa fatídica noticia de que aquella persona con quien compartes tu vida, tu casa, comidas, cenas, vacaciones, bromas, confidencias, con quien te despiertas cada mañana, ha dejado de existir. Que el conductor se ha dado a la fuga. No consigo imaginarme cómo se debe sentir quien de la noche a la mañana ve rota su vida en un segundo, quien mira a sus hijos y piensa ¿y cómo se lo digo? Pensar que ese cuerpo que has tenido tan cerca, no volverá a estar a tu lado en el lecho. Y que quien le atropelló no fue capaz siquiera de pararse para ver qué había pasado y pedir ayuda.

 No soy capaz tampoco de imaginarme que a alguien le importe más la multa que le puedan poner que una vida humana. No entiendo cómo se puede vivir con ese cargo de conciencia sólo por evitarse unos euros. No entiendo la inmensa cobardía y egoísmo que te lleva a huir del lugar del suceso, sin saber si tu huída ha provocado una muerte que podrías haber evitado si te hubieras parado. No me entra en la cabeza que quien atropella no sea capaz de imaginarse que tras una persona, un ciclista en este caso, hay unos padres como los suyos, unos hijos como los suyos si los tiene, una esposa como la suya si está casado, un hermano, un primo, un nieto incluso. O un compañero.

Hace unos años un amigo me comentó que su club ciclista había sufrido un atropello yendo en grupo (como si no se les viera). En este caso el coche paró, llamaron al 112, llegaron las autoridades, y el interfecto (por llamarle algo “suave”) estaba nervioso porque le estaban esperando para una paella y se quería ir no sea que se le pasara el arroz. Dos de los compañeros de mi amigo habían fallecido. Tampoco soy capaz de entenderlo, llamadme estúpida. No me entra en la cabeza que el ser humano esté tan alienado con las prisas y el dinero que le importe una mierda si ha matado a alguien.

Tampoco soy capaz de comprender, por más que me esfuerzo, que equipos ciclistas crean que pedir un cambio en la ley es una maniobra política y no consientan que sus ciclistas, que son los primeros beneficiados en el cambio de la ley, salgan en televisión apoyando la iniciativa de Anna en change.org.

Ella sí es capaz de imaginar el dolor de la pérdida de un ser querido, porque lo ha vivido. Sabe del inmenso vacío en el que vives día tras día. Del agujero en el pecho que produce su ausencia. Del frío que sientes porque ya no tienes su calor. De la nostalgia de sus abrazos. Del roce de su piel. De la alegría de sus risas. Hasta llegas a echar de menos las discusiones. Y sueñas. Sueñas que has soñado, que no ha ocurrido, que sigue vivo, que todo ha sido una pesadilla. Y la pesadilla empieza al despertar. Porque no está. Porque falta.

Eso es lo que Anna no quiere que imagine nadie. Eso es lo que intenta evitar que vuelva a ocurrir. Pidiendo que vuelvan a modificar la ley para que no salga gratis la omisión del deber de socorro, sea con resultado de muerte o no, y que deje de considerarse impune una imprudencia que te lleve a matar a una persona, que en este caso había sido un ciclista, pero que también habría podido ser un peatón o una motocicleta.

Y ahora resulta que lo que es un sentimiento, una necesidad de consuelo que tiene cualquier persona que es capaz de amar y de tener empatía, de no querer que otro ser humano pase por lo mismo, y que la muerte de su ser querido no sea en vano, es política. Y como es política, no se puede consentir a los ciclistas de un equipo profesional que muestren su apoyo a su iniciativa a revocar la reforma que ha dejado vendido al colectivo ciclista, del que forman parte dichos profesionales. Política. O sea, la paella. Ésa es la excusa. No quiero que se me pase el arroz. No quiero que me pongan una multa. No quiero que me quiten un patrocinio. Me da igual si yo soy el primero (o los ciclistas de mi equipo) que monta en bici y corro peligro. A mí no me va a pasar. Hasta que pasa. Y entonces ¿sigues pensando que es política?

Ojalá nunca te ocurra, ojalá nunca nos ocurra, y ojalá que a pesar de lo mal que lo está pasando Anna con su lucha, cuando siente que le dan la espalda, dicho empeño tenga por fin su fruto.

De lo que sí soy capaz es de entender a Anna ¿y tú? ¿Eres capaz? Firma entonces::

https://www.change.org/p/congreso-de-los-diputados-no-m%C3%A1s-muertes-impunes-en-la-carretera-como-la-de-mi-marido-porunaleyjusta

 ciclistacorazon

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